L’opulencia asumida. El barroco en su forma más libre, más teatral.
Pavimentos de strass en cascada, volúmenes arquitectónicos, colores vibrantes; la luz circula como un aliento dramático. Anís, rojo, rosa, negro: los contrastes se responden en un juego de intensidad controlada.
Traviata es deslumbrante, apasionada, irresistible. La joya no se limita a iluminar: afirma. Celebra la fiesta, la noche, el drama; llevada sobre la piel.